El Bósforo

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Bósforo

El Bósforo es un estrecho que cruza la ciudad de Estambul, conectando el Mar Negro al norte de la ciudad, y el Mar de Mármara al sur. El estrecho divide la ciudad en dos y es la frontera que separa los continentes de Europa y Asia.

 Su longitud es de 30 kilómetros, y sobre el existen dos puentes: el Puente del Bósforo y el Puente de Fatih Sultán Mehmet, más largo y posterior al primero. En la actualidad se está construyendo un tercer puente que llevará el nombre de Yavuz Sultan Selim. Se espera que esté terminado para mediados del año 2015.

Se está construyendo, también, un túnel por el que discurrirá el metro y que conectará las costas asiáticas y europeas. Se espera que esté terminado en el año 2013.

 El estrecho del Bósforo ha tenido durante toda la historia una grandísima importancia estratégica. Se trata de un punto de paso obligado para la conexión del Mar Negro con el Mediterráneo, es por ello que su importancia comercial ha sido históricamente notable. Se trata del paso marítimo principal para acceder a Rusia. Por estas razones, su control ha sido motivo de disputas bélicas como la guerra Ruso-Turca de 1877-1878 o el ataque de las fuerzas aliadas a los Dardanelos, que tuvo lugar durante la batalla de Gallipoli, en 1915, en plena I Guerra Mundial.

 A pesar de que la navegación por el Bósforo no es sencilla debido a las cambiantes corrientes y a la sinuosa forma del estrecho, por sus aguas transita un denso tráfico de buques comerciales.

 Las aguas del Bósforo, además, representan la auténtica arteria de la ciudad de Estambul. Sin el Bósforo sería imposible entender la ciudad. Sus aguas son las que convierten a Estambul en una ciudad de una belleza sin igual. Y partiendo de sus orillas la ciudad ha ido creciendo y desarrollándose, pero siempre en torno al estrecho. Junto a sus aguas se encuentran los más bellos barrios de la ciudad, así como las más majestuosas mansiones y los más imponentes palacios.