Constantino VII Porfirogéneta

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Constantino VII Porfirogéneta

Constantino VII Porfirogéneta (905 – 959) fue un emperador bizantino, hijo de León VI el Sabio. Heredó el trono a los seis años de edad, tras la muerte de su padre. Al ser un niño, la regencia fue otorgada a un tío suyo, de nombre Alejandro; y posteriormente, a Nicolás el Místico y a Romano Lecapeno, con cuya hija Elena se casó Constantino. Por este motivo, Romano fue nombrado emperador, puesto que ocupó durante 24 años, pues Constantino decidió delegar las funciones de gobierno en su persona.

 Constantino VII no ejerció de emperador hasta que los hijos de Romano intentaron dar un golpe de estado que Constantino logró detener. La razón por la que el emperador no había ejercido labores de gobierno durante tantos años era su pasión por la investigación y el estudio, especialmente de la historia. A pesar de que Constantino VII gobernaba ya en solitario, esto nunca fue del todo así, ya que siempre buscar ayuda para delegar sus funciones.

 Su política exterior estuvo caracterizada por la lucha contra los musulmanes. En el año 957, la princesa rusa Olga, acudió a Constantinopla donde pasó una temporada y terminó convirtiéndose al cristianismo y bautizándose como Elena. Se dice que Constantino VII tuvo un papel clave en la conversión del pueblo ruso al cristianismo.

 Constantino VII murió en Constantinopla en el año 959 y su hijo Romano II ocupó su trono.