Justiniano I el Grande

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Justiniano I

Justiniano I el Grande (483 – 565) supone una caso excepcional dentro de las líneas sucesorias de los emperadores romanos, ya que, a pesar de que provenía de una familia humilde, terminó siendo emperador del Imperio Romano de Oriente.

 Justiniano era sobrino de Justino I, un antiguo mando del ejército que había conseguido llegar a ser emperador. Tras su muerte, y al no haber dejado descendencia, el trono fue heredado por su sobrino Justiniano, que reinó desde el año 527 hasta el día de su muerte.

 La historia ha recogido el reinado de Justiniano I como uno de los más grandes de la historia del Imperio Romano de Oriente debido a la ambición que mostró por reformar el imperio. Algunos historiadores le denominan “el último de los romanos” por su insistencia en recuperar los territorios que el Imperio Romano de Occidente iba perdiendo y porque fue el último emperador que tenía el latín como lengua natal.

 Justiniano I estaba casado con la emperatriz Teodora, mujer que le ayudaba activamente en las tareas de gobierno. Su reinado estuvo marcado por la centralización de la administración, las ambiciones territoriales, el absolutismo y la construcción de grandes monumentos.

 Al emperador Justiniano I se le atribuye además la implantación de las bases del derecho civil moderno, al recopilar el derecho romano en la obra Corpus Juris Civilis.

 A pesar de, o más bien, debido a las numerosas campañas militares que emprendió y el gasto que suponían para el pueblo, añadido al de la construcción de grandes monumentos, la presión fiscal que soportaban los ciudadanos del imperio era muy alta, por lo que el emperador sufrió numerosas revueltas y nunca se le consideró como un mandatario popular.

 A partir del año 540 el imperio entró en declive y se produjeron pérdidas de territorios debido a una plaga de peste bubónica que asoló el imperio durante dos años y que fue conocida como la Plaga de Justiniano.

 El 14 de noviembre de 565, Justiniano I moría sin descendencia, dejando su trono en manos de su sobrino Justino II. El cuerpo del emperador fue sepultado en la Iglesia de los Santos Apóstoles que se hallaba ubicado donde en la actualidad se encuentra la Mezquita de Fatih en Estambul. Justiniano I, que era ortodoxo, es venerado por esta iglesia como santo.

 El emperador Justiniano I es recordado por su deseo de reunificación del Imperio Romano, empresa para la cual inició numerosas campañas militares, y que, sin duda, marcó la política exterior y militar de su reinado.